En mi primer substack (mapear tu creatividad, tu curiosidad, tus ideas, tu cabeza) había escrito, en referencia a la curaduría del contenido que consumimos:
Si pensamos que lo que consumimos, somos, nuestras referencias también son un poco indicadores de nosotros mismos, además de herramientas para nuestros proyectos creativos. Consciente o inconscientemente, todo lo que creamos toca algo de lo que somos; todo lo que somos toca algo de lo que creamos.
Somos lo que consumimos y lo que decidimos curar, lo que decidimos pensar, preguntarnos, buscar. A veces en lo digital se nos olvida, pero nuestro ser está todo el tiempo expuesto al consumo pasivo.
Sigo parándome detrás de ese comentario, pero hoy quería (después de terminar de limpiar a fondo mi compu y cel) escribir sobre otra práctica que subyace por debajo de la curaduría: el feng-shui digital.
Agosto trae, por lo general, muchos finales o comienzos abruptos. Para el momento en que estoy escribiendo esto, venimos además de un eclipse que sacudió mucho mi vida y las vidas de la gente alrededor mío (si no crees en la astrología, adjudicáselo a Agosto y/o al invierno argentino). La cosa es qué: si el estrés o la ansiedad están comenzando a consumirte, si estás al horizonte de algo nuevo pero todavía te retiene otra cosa sin nombre pero con mucho peso, creo que es hora de que hagas una limpieza digital.
Y no de lo que consumís (que de eso hablo mucho, también), sino de lo que ya está ahí, hace meses, sin moverse, sin uso o beneficio; en tu escritorio, en tus carpetas, en tus favoritos, en tu cabeza.
tu espacio necesita su espacio
Ya sabemos que hoy no desconectamos nunca, o que a lo sumo nos cuesta muchísimo delimitar lo físico de lo digital.
Cuando una notificación, un mensaje, o una sesión rápida de cinco minutos a una hora de doomscrolling, dictamina o toca tus emociones, tu energía y estados mentales, ya es difícil cerrar la puerta que separa tu vida, de tu vida online. Está difícil encontrar la puerta, siquiera, porque ya vamos perdiendo espacios propios.
Crees contenido en la internet o solo consumas lo que te ofrezca el algoritmo, la condición silenciosa a la que estamos todos expuestos es la misma: cansancio por saturación.
Una escritora que descubrí hace poco, llamada Jasmine Bina (@jasminebina) toca esta cuestión de por qué vamos buscando cada vez experiencias más profundas y significativas, precisamente en esta saturación continua o, cómo la define ella: los vacíos culturales que se van formando.
Quiero escribir otro artículo especialmente sobre esos vacíos, así que volvamos:
Son incalculables las microinfluencias que nos tocan durante todo el día. Pero el cansancio por saturación no nace solo de eso que consumimos al paso: el vacío crece y crece con todo lo que nos guardamos, y después jamás terminamos re-visitando.
Si fueses un guardarropas, un cajón, ¿de qué tamaño serías? ¿Cuánta ropa sin usar crees que podrías almacenar, hasta desintegrarte como estructura o llenar esas prendas de moho? Esta es la misma lógica. No tenemos ni el tiempo ni la atención para tantos guardados, pero como sentimos que no hay necesidad de cerrar la puerta de nuestras vidas offline, acumulamos y acumulamos la nada misma.
cómo habitar(nos)
Quiero tomar extractos que encontré en el substack de @rhiannoningle. Específicamente, su definición del Feng Shui:
El arte y la filosofía de diseñar entornos armoniosos basados en la profunda comprensión china (y la metafísica china) de cómo las personas están conectadas con su entorno inmediato y se ven afectadas por él.
Siento que la clave para aprender cómo habitar y habitarnos en lo digital, está en esas dos esferas: tener presente con qué conectamos, y cómo nos afectan los contenidos, las notificaciones, nuestro feed, escritorio, apps y archivos.
Pongo un ejemplo: hace poco pasé de 1081 tiktoks guardados, a 426.
Me llevó como dos horas hacer esa limpieza y aunque todavía siento que es un número que ocupa mucho espacio en mí (como guardarropas), también siento que es un comienzo. Me sentí más ligera al instante, y es raro; es una sensación por la que solo vas a pasar si lo hacés.
Del substack de Rhiannon, también quiero dejarles unos pasos que me parecieron útiles (también agrego los míos):
limpiar tu pantalla de inicio, tanto de tu compu como del cel, dejando solo las carpetas o widgets que más frecuentes
organizalas por su función: trabajo, entretenimiento, creatividad, étc; o por una agrupación que sientas precisa
hacé una auditoría de lo que no se usa: sean capturas de pantalla, fotos, apps, mails, favoritos, apps, o documentos, lo mismo con lo que está dentro de las apps (videos de yt, tiktoks, reels, publicaciones)
si aún queres guardar ese contenido, acomodalo en carpetas por temática o un sistema que te funcione
analizá qué es lo que más guardas, y por qué (quizás tu creatividad te está pidiendo compartir eso)
Como conclusión, el propósito de esta limpieza es este: no el darle si o sí significado y profundidad a todo lo que consumimos en el momento o un después, pero sí intentar reducir y eliminar lo que hay y no se usa (consume), para darle espacio a contenido e ideas nuevas.
<3





