pensar visualmente para no saturarnos de nosotros mismos
acerca de la visibilidad de nuestras ideas
Hay algo en ser creadora de contenido (de nicho) que me está costando muchísimo: el ritmo de producir contenido. Esa es conversación para otro día.
Hay otra cosa que me cuesta más (que lo hablé en el cap9 de mi podcast; la claridad viene con el movimiento): me cuesta encontrarme, periódicamente, con las ganas de mostrarme en línea. De ser percibida. De aparecer en cámara, de subir mi voz o mis escritos a la internet.
La sensación, sin importar la cantidad de seguidores que tengas, es como cuando te lanzás al agua sin poder ver el fondo. Es como un… exponerse a todo. Lo mencioné en mi anterior substack:
Esto, crear contenido, está en la práctica de la exposición y la práctica de la expresión. Pero en el medio hay un factor más, que no es la introversión: es el ego.
Así que tuve una charla con él. Terminé pensando en dónde nace (en mí), qué contamina (en mi percepción) y cómo (en mis ideas).
Pensé cómo se mueve en la creación de contenido; cómo puedo moverlo o cómo lo mueven los demás.
En este substack, hablemos de:
Ego — Ideas
Si nuestro ser digital está condicionado a ser performativo
Y si aprender a pensar visualmente (con Obsidian o Kinopio), es un recurso para evitar saturarnos de nosotros mismos (o todas las versiones de nosotros mismos, online)
Ego — Ideas
El ego es lo que te dice: esto es mío, esto me define, esto soy. Son tus etiquetas, tu autoconsciencia, la narrativa con que escribís tu identidad. Está para darnos coherencia, para direccionarnos (aunque después nos pueda terminar delimitando). En psicología se complejiza mucho más, pero quedémonos con esta descripción por ahora.
Las ideas son lo que pensamos pero, para mí también, todo lo que encaramos. Nacen con el movimiento porque en todo concepto hay un poco de ejecución de nosotros con el mundo, o de nosotros con un otro.
Esta relación Ego / Ideas, lo visualicé en la manera qué:
Ego → Arraigarte (a vos)
Ideas → Soltarte (de vos)
El ego es, un poco, una prisión o un umbral contrario a las ideas: porque para generar conceptos, tenés que salir de vos mismo. Salir de tu autoconocimiento, de tus creencias identitarias y de las experiencias que las formaron.
La creatividad está afuera, en las ideas que encaran el mundo, no en vos. Por eso, en la era de la IA y en una internet de sobreconsumo, estamos tan obsesionados con organizarlas, verlas, tocarlas, encontrarlas. Sentimos que la creatividad nos escasea, pero quizás, es porque no estamos encarándola allá donde está: afuera de todo esto.
Ser digital es ser performativo
El artículo de Unravelling llamado quién sos cuando nadie te está mirando?, habla un poco de la disociación a la que llegamos para con nuestra identidad cada cuanto más tiempo estamos conectados. La continua auto-observación (auto-curaduría), dice, nos lleva cada vez más a sentirnos menos como nosotros mismos.
(…) al estar conectados en la gran ciudad digital, existe una constante sensación de autocuración que construye o deconstruye la identidad (una y otra vez). En cierto modo, nos curamos a nosotros mismos para nosotros mismos. Consumimos tantas imágenes arquetípicas de tendencias, nichos, microcelebridades, chicas malas, influencers, chicas dulces, esposas tradicionales, chicas cool, itgirls, que las representamos. Solas. En nuestras habitaciones. Hasta convertirnos en ellas. Encarnándolas por completo. ¿Cuál es cuál? ¿Quién es quién?
En esta lógica, ser en lo digital dinamita nuestro ego: deconstruye tanto nuestra identidad (esto es mío, esto me define, esto soy), que nos transforma en seres curadores y performativos. Con tantas identidades como el algoritmo nos conduzca. Con tantas y a la vez, sin ninguna identidad propia.
¿Y las ideas?
No sé. No están en vos, no están en todas tus personalidades curadas-digitales, no están en el contenido que te alimenta el algoritmo. No están en lo performático, en lo saturado, en el consumo pasivo.
A mí, crear contenido me hizo ver una cosa: hay algo más en el medio de nuestro ego y nuestras ideas. Un punto donde nos reencontramos con lo creativo.
Ego → Arraigarte (a vos)
(Contacto)
Ideas → Soltarte (de vos)
Pensamos visualmente para no saturarnos de nosotros mismos
Hay muchas maneras de entrar en contacto con nuestras ideas, y por ende con nuestra creatividad. Hoy quiero compartir dos: Obsidian y Kinopio. No porque sean apps que use a diario (o más que notion), pero porque me parecen herramientas posibles para no saturarnos de las múltiples identidades que nos podemos estar creando.
Obsidian y Kinopio son apps visuales para organizar notas e ideas. Creo que su popularidad recae en que, hoy más que nunca, pensamos de manera visual. Por eso el mapping que desarrollé en mi primer substack nos interpeló tanto: poder ver algo tan abstracto como nuestras ideas o creatividad, nos atrae mucho porque nos acerca a nuestros procesos internos y nos aleja de un contenido ajeno, de otros.
Voy a estar probándolas para darles mi feedback sincero (quizás en un podcast o audio post por acá), y quiero intencionar (y recomendar) que busquemos el siguiente flujo:
Escribir quiénes somos (ego) → entrar en contacto con esas creencias / patrones (en obsidian, kinopio u otro tipo de mapping) → verlas, soltarlas, moverlas (ideas) → crearnos, crear cosas nuevas.
Gracias por leerme <3 los quiero.








omg, amo este post. Estoy totalmente de acuerdo que hacer una mapa visual de nuestras ideas nos ayuda a estar mas cerca de nuestra creatividad. Siempre he recomendado este paso a quienes quieren empezar algun proyecto personal. Si me senti muy relacionada con esto, amooooo 🤍🤍🤍